Lacalgida avia sería otro fósil más de ostrácodo si no fuera por tres características que lo hacen único. La primera es su extraordinario estado de preservación; la segunda, que procede de un paleolago de los Valles Secos de la Antártida; y la tercera, que data de mediados del Mioceno, hace 14 millones de años.
La Cordillera Olympus y los Valles Secos de McMurdo. La Cordillera Olympus se encuentra en en sector de los Valles Secos de los Montes Transantárticos, al oeste del Estrecho de McMurdo, en el Mar de Ross. Los fósiles de Lacalgida avia se hallaron en el paleolago Boreas, entre el Monte Boreas y el Monte Aeolus, en el extremo occidental de la Cordillera Olympus.
Con unos 4800 kilómetros cuadrados, los Valles Secos de McMurdo, constituyen la mayor extensión de la Antártida relativamente libre de hielo y se caracterizan por un paisaje con lagos cubiertos con una capa de 3 a 6 metros de hielo, lo suficientemente gruesa para que no se descongele, pero lo suficientemente fina para permitir que se dé la fotosíntesis, riachuelos intermitentes, amplias zonas de suelo expuesto y salino, temperaturas entre 14,8 y 30ºC bajo cero, sequedad comparable a la de un desierto y nevadas tenues. Además de ser el ambiente en la Tierra más parecido al de Marte, suponen el hábitat de microorganismos, pequeños invertebrados, cianobacterias y algunos crustáceos como los copépodos. Para encontrar los ostrácodos vivos más cercanos hay que ir a las Islas Orcadas del Sur, 17 grados más al norte que donde se han encontrado los fósiles.
El Monte Boreas (esquina superior derecha), al oeste de la Cordillera Olympus. El paleolago Boreas se encuentra a la izquierda de la montaña. Fotografía de Adam R. Lewis, uno de los investigadores que firman el artículo.
Una de las manifestaciones de la paradoja antártica
es que, a pesar de ser el continente más inhóspito de la Tierra con su clima gélido y una capa de hielo de 4 kilómetros de espesor, los fósiles que se han encontrado indican que hace 85 millones de años, durante el Cretácico superior, tuvo un clima más cálido y una densa vegetación aunque ocupaba más o menos la misma posición que en la actualidad. Después del Paleoceno, hace 60 millones de años, el clima se fue haciendo cada vez más fresco y a mediados del Mioceno, si bien la temperatura era unos 30ºC más alta que en la actualidad, la Antártida se había convertido en una tundra. El lago Boreas y sus alrededores, habitados por una amplia variedad de fauna y flora que incluía plantas vasculares, musgos, algas diatomeas, gorgojos y ostrácodos que pudieron llegar allí transportados por las aves, constituyeron el último reducto de este ecosistema subglacial.
Fósil de Lacalgida avia. Estos ostrácodos de menos de 1 milímetro de largo que datan de mediados del Mioceno (hace 14 millones de años) están tan bien preservados en goethita y pirita que se puede apreciar todos sus tejidos blandos, incluyendo las patas y partes de la boca, en la parte derecha de la imagen.
Unos fósiles de ostrácodos de hace 14 millones de años aportan nuevas pruebas sobre el cambio climático de la Antártida.