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¿Por qué hay tantos insectos?

Dios les bendijo y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos; henchid la tierra y enseñoreaos de ella.”

ResearchBlogging.orgCon unas 958.000 especies descritas, los insectos son, con diferencia, los artrópodos más abundantes. Si comparamos esta cifra con la aproximada de 1,8 millones de organismos vivos que se conocen, resulta que la clase Insectos contiene más de la mitad de las especies registradas científicamente.

Planeta Insecto Planeta Insecto. Representación de la biodiversidad en la que el tamaño de cada ser vivo simboliza la riqueza en especies del grupo al que pertenece. Los hexápodos (insectos, colémbolos, proturos y dipluros) aparecen representados por un escarabajo ya que los coleópteros son el grupo de insectos con mayor número de especies.

Teniendo en cuenta que aún quedan muchas más especies por descubrir y haciendo una extrapolación del número de especies de las zonas geográficas mejor estudiadas a las que lo están menos, resulta que en la Tierra debe de haber entre 5 y 10 millones de especies de insectos, siendo ésta una estimación conservadora (otros cálculos hablan de entre 20 y 30 millones de especies). Si nos atenemos a las cifras y a su extraordinario éxito evolutivo que les ha permitido sobrevivir a varias extinciones masivas, la Tierra pertenece a los insectos y no al ser humano que, en términos geológicos, es un simple recién llegado con ínfulas de conquistador. Para completar este panorama sobrecogedor (para los bichófobos) una curiosidad al más puro estilo de la ciencia gee whiz: por cada persona viva hoy existen 200 millones de insectos. A la vista de estos datos, uno no puede dejar de preguntarse la razón de su extraordinaria y fascinante diversidad.

Desde el punto de vista morfológico, puede decirse que hay insectos para todos los tamaños y gustos, desde los 0,139 milímetros de la avispa parásita Dicopomorpha echmepterygis hasta los 56,7 centímetros del insecto palo Phobaeticus chani o los 71 gramos de peso del weta gigante de Nueva Zelanda (Deinacrida heteracantha). Con excepción de los océanos, podemos encontrar insectos en cualquier hábitat. La mayor abundancia y variedad se da en las zonas tropicales, donde las condiciones de humedad y temperatura elevadas, la presencia de una vegetación exuberante y la estabilidad geológica de la que ha gozado esta región en el pasado geológico reciente han generado una extraordinaria diversificación de especies. Incluso las zonas polares, los desiertos y las cuevas y simas más profundas cuentan con especies de insectos adaptados a estas condiciones tan extremas. En cuanto a sus hábitos alimenticios, su dieta es de lo más variada y si los insectos desaparecieran de repente se produciría el colapso generalizado de todos los ecosistemas y la Tierra acabaría cubierta por sus propios desperdicios.

Especies descritas de hexápodos Especies descritas de hexápodos. El número de especies según el orden se basa en los datos que aportan David Grimaldi y Michael S. Engel en su imprescindible y monumental Evolution of the Insects (Cambridge University Press, 2005).

Existen multitud de hipótesis que tratan de explicar la gran abundancia de especies de insectos. Peter J. Mayhew (ver referencias) recopila 18 divididas en dos grupos que considera factores próximos (proximate factors) y factores últimos (ultimate factors) pero que podemos renombrarlos como factores evolutivos y factores ecomorfológicos, respectivamente, para que resulten más intuitivos y más acordes con su contenido.

Factores evolutivos

Los factores evolutivos tratan de explicar la diversidad de los insectos desde el punto de vista de su historia evolutiva. Pero antes de entrar en materia, vamos a repasar un poco los orígenes de los hexápodos.

Los artrópodos hexápodos —subfilo que incluye a la clase Insectos (Ectognatos) y a la clase Entognatos (colémbolos, proturos y dipluros)— tienen una larga historia sobre sus espaldas. De hecho, están entre los primeros y más diversos animales terrestres y probablemente fueron los pioneros en establecer una relación íntima con las plantas. Los fósiles de los hexápodos más antiguos que se conocen (el colémbolo Rhyniella praecursor y el insecto Rhyniognatha hirsti), ambos encontrados en el yacimiento de Rhynie Chert, en Escocia), datan de principios del período Devónico, hace entre 411 y 407 millones de años, aunque es probable que aparecieran antes, a finales del Silúrico. Un tercer fósil en discordia dentro del mismo yacimiento es Leverhulmia mariae, cuya interpretación más reciente le ha otorgado la categoría de un insecto (antes se le consideraba como un miríapodo) relacionado con los pececillos de plata y de bronce, con lo que sería el insecto áptero más antiguo encontrado. A pesar de que de R. hirsti sólo se han encontrado los restos de sus mandíbulas, éstas sugieren que pertenecen a un insecto alado, con lo que el origen del vuelo de los insectos habría ocurrido al menos 80 millones de años antes de lo que se pensaba (los primeros fósiles de alas de insectos datan de finales del Carbonífero). Al llegar al Pérmico, casi todos los órdenes de insectos que se conocen ya habían aparecido.

Una familia numerosa Una familia numerosa. Incremento en el número de familias de insectos en el registro fósil a lo largo de 400 millones de años, desde el período Devónico hasta la actualidad.

Así pues, la gran diversidad de insectos que hay se debe a que es un grupo relativamente antiguo que ha tenido unos 400 millones de años para, parafraseando la cita bíblica, ser fecundos, multiplicarse, llenar la Tierra y enseñorearse de ella. En este punto seguro que alguno arquea la ceja pensando ya, pero a principios del Devónico también había miriápodos y arácnidos y los crustáceos son todavía más antiguos. Y sin embargo, ninguno de estos artrópodos ha alcanzado a los insectos en número de especies. Efectivamente, la antigüedad de los insectos no es una condición suficiente para explicar su diversidad. Hay algo más y es que se han diversificado con unas altas tasas de especiación y unas bajas tasas de extinción.

Factores ecomorfológicos

Los factores ecomorfológicos intentan explicar el éxito de los insectos desde el punto de vista de su morfología (forma del cuerpo, existencia de alas, metamorfosis, tamaño, etc.), ecología y comportamiento (relaciones entre especies, selección sexual, distribución tropical, adaptabilidad, etc.). De todos estos factores, los que parecen haber influido más en la diversificación de los insectos han sido el desarrollo del vuelo, que aumentó su dispersión espectacularmente, lo que explica la razón de que los insectos alados (agrupados en la subclase Pterigotos) sean los más abundantes y que los otros dos grupos de artrópodos terrestres (miriápodos y arácnidos) y los insectos apterigotos no sean tan prolíficos en especies; la posibilidad de plegar las alas sobre el abdomen1; la metamorfosis completa (la existencia de una larva y un adulto con diferentes hábitats y alimentación pudo favorecer la conquista de nuevos nichos ecológicos) y la selección sexual (aumento de la tasa de especiación al fomentar el aislamiento reproductor).

Diversidad de familias de insectos a lo largo del tiempo y en un contexto filogenéticoDiversidad de familias de insectos a lo largo del tiempo y en un contexto filogenéticoDiversidad de familias de insectos a lo largo del tiempo y en un contexto filogenéticoDiversidad de familias de insectos a lo largo del tiempo y en un contexto filogenéticoDiversidad en familias de los órdenes de insectos a lo largo del tiempo y en un contexto filogenético. Adaptado de Conrad C. Labandeira y Gunther J. Eble, The Fossil Record of Insect Diversity and Disparity.

Palabras clave: Curiosidades entomológicas, Research Blogging

Notas

1. Esta característica divide a los insectos en las infraclases Paleópteros (alas antiguas), que incluye a los insectos que no puede plegar las alas sobre el abdomen como las libélulas, los caballitos del diablo, las efímeras y los extintos paleodictiópteros, y Neópteros (alas nuevas), insectos que pueden plegar las alas sobre el abdomen y engloba el resto de los órdenes de insectos alados más algunos fósiles.

Referencias

Why are there so many insect species? Perspectives from fossils and phylogenies
Peter J. Mayhew. 2007. Biol. Rev. 82(3), pp. 425-454.

2 comentarios Sindicar los últimos comentarios

rafa1. rafa

3 de julio de 2009 a las 00:05

muy interesante. tal vez demasiado tecnico, pero muy bueno. esos bichos!!

Armando Gascon Lozano2. Armando Gascon Lozano

3 de julio de 2009 a las 11:55

Precioso, encantador, soy biólogo -invertebrados no insectos- y el artículo y gráficas muy interesantes. Un factor recientemente descrito en la especiación de los Coleópteros es que tienen bacterias comensales muy especializadas y eso ayuda a formar nuevas especies por aislamiento reproductivo.
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